En la estación vacía

Estoy muy contento. Después de tanto esperar hoy llegás. Y falta poco.
Pero si fue ayer que nuestras miradas se cruzaron y nunca más se desataron. Todos conspiraron a nuestro favor. Esa noche llena de luminosas estrellas. El lugar más apasible del mundo. Una suave melodía que nuestros corazones acompañaron al ritmo... Y cada vez falta menos.
Pudimos observar como tu perfune y el mío bailaron el vals. Las sillas en las que estábamos sentados se movían como si estuviéramos navegando. Cada vez más cerca uno del otro... Y ya estás por arribar.
Lo único que nos separaba era la mesa que, con nuestro calor, la derretimos en un instante. Tu vestido y tu blusa combinaba con tu esencia tierna y adorable. Mi jeans y mi chomba se convirtieron en smoking. Tus manos, cada vez que te acercabas, se fundían con las mías que se adelantaban... Y ya oigo el ruido del tren que se aproxima.
Las luces bajaron su intesidad. El vals se convirtió reggaeton. Nuestros relojes ya no servían. Y todo lo que pasó después...
Y ya veo a la locomotora. Estoy parado con mi smoking. Con este ramo de flores en mi mano. En esta estación hermosa y colorida. Cada vez más cerca. Muy ansioso por tu visita. Por agarrarte. Por besarte. Por continuar lo que empezamos esa noche...
Y el tren se detuvo. Pero no baja nadie. Cinco, diez, quince minutos y nada. Subo. busco entre la gente y no te encuentro. Voy por los vagones y no estás...
Y derepente las personas adentro van desapareciendo. Una a una. Como si se convirtieran en polvo. Y corro por los vagones desesperado. Se siguen desvaneciendo como figuras hechas de cenizas.
Pero ahí estás, de espaldas. Te llamo a gritos y corriendo lo más rápido posible. Te das vuelta lentamente. Llego exhausto justo para ver tu sonrisa celestial. Y te agarro la mano para escapar de esa pesadilla horrible. Pero es damasiado tarde, te estás desvaneciendo.
Bajo del tren desolado. Me seco las lágrimas mientras voy al andén. Me detengo y miro la fea estación descolorida, sin revoque, sin vidrios, sin gente... Tan vacía como siempre.

Que difícil es hablarte

Que difícil es la vida desde este punto de vista. Todos saben, todos pueden. Nadie hace un ejemplo, o una demostración. Están llenos de palabras insuficientes y entrecortadas. Consejos estúpidos que asocian audacia con ficción. no soy capaz de repetir tales narrativas.

Mi condición es crítica: estoy al lado tuyo sin saber que decirte. Tampoco ayudás, ya que estás con los brazos cruzados, vista al frente y seria. No me atrevo a decirte que me mires, que me des la mano, un beso. Sé que te morís por que yo haga algo. Pero el verso no es para mi. Y sin un prólogo es como un ave sin plumas...

 

Pero ahora ya es tarde. Has escuchado todo esto.

Entonces... ¿qué opinás?

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